Asertividad y cómo aprender a decir no sin poner relaciones en peligro

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¿Cuándo ha sido la última vez que no dijiste lo que pensabas y después estabas frustrado por ello? ¿Qué pensaste en este momento? ¿Cómo te sentiste? Las personas que no dicen lo que piensan sufren las consecuencias de lo que llamamos la falta de asertividad. En otras palabras: la falta de confianza para expresar su punto de vista de manera clara.

Antes de compartir nuestros consejos sobre cómo ser asertivo, miremos qué es la asertividad: según la definición que usamos en Shine Coaching, asertividad significa asegurarse de que no te dices no a ti mismo antes de decirle sí a otra persona. (Gracias a Patricia Soler) Esta definición explica por qué nos sentimos tan mal cuando no estamos siendo asertivos: cuando no dices lo que piensas, haces algo que en realidad no quieres hacer o que incluso puede ir en contra de tus convicciones. Es un poco como si renunciaras a parte de tu identidad.

Antes de decirle sí a otra persona, asegúrate que no estás diciéndote no a ti mismo

No nos malinterpretes: la generosidad es genial y a veces es fundamental anteponer las prioridades de otros a las nuestras propias. Y existen situaciones en las que decir sí a algo que realmente no quieres hacer puede ser lo correcto. Pero si la mayoría de las veces te sientes mal por no haber dicho que no, es un buen indicador de que te estás pasando.

Entonces, ¿cómo puedes ser más asertivo? Compartimos 3 estrategias prácticas que te ayudarán a construir la autoestima para decir no:

Para ser asertivo, tienes que tener clara la razón por la cual merece la pena decir no

Este primer punto puede sonar contraintuitivo, pero en realidad es lo primero que debes hacer. Es tu mejor garantía para conseguir decir no con confianza: tienes que tener una razón clara por la cual decir no.
¿Suena obvio? Piensa un momento. Recuerda situaciones recientes en las que has dicho sí y has asumido compromisos que en realidad no te parecían correctos. (Sí, sí, hazlo ahora. No sigas leyendo, antes de no haber identificado por lo menos una situación concreta).

¿Por qué no dijiste no? Estas son algunas de las respuestas habituales a esta pregunta: «no me he parado a pensarlo en el momento», «no tenía un argumento claro para no hacer lo que se me pedía que hiciera» o simplemente «no estaba seguro».
Punto de interrogación como símbolo para preguntarse por qué debo decir no¿Cuál es una razón de peso significativa por la cual deberías haber dicho no? En el momento que tengas claro por qué no quieres hacer algo, sucede la magia. Tienes una razón sólida, algo tangible que defender.

Piensa en la petición que te hacen como si fuera una excavadora. Y tú eres una pared. Si tu propia posición no está claramente definida y sólida, tu pared será fácilmente derribada. Saber tu razón por la cual decir no hace que tu pared sea fuerte y más difícil de derribar. Si sabes por qué decir no, te sentirás más cómodo haciéndolo.(Lee esta entrada, si tienes la sensación de necesitar más claridad sobre las cosas que tienen sentido en tu vida/carrera)

Acepta que la asertividad puede resultar incómoda ¡Es totalmente normal!

Otra razón común por la cual mucha gente no dice lo que piensa es el malestar que crea decir no. Y es cierto: decir la verdad probablemente te hará sentir incómodo, aún más si te gustan las relaciones armoniosas. Tememos las consecuencias de nuestros actos, especialmente cuando creemos que decir no pone en riesgo la relación. La buena noticia: sentir esta incomodidad es totalmente normal. Tanto para ti como para los demás. ¿Por qué es esto? Porque por naturaleza queremos «formar parte de». Estamos programados para ello.

Pared con la palabra "Together" que simboliza nuestros miedos a tener asertividad y perder la relación cuando decimos no

El modelo SCARF de David Rock da unas pistas sobre los detonantes que se activan en nuestro cerebro emocional al decir no. El modelo identifica 5 cualidades de interacción social que activan los mecanismos de recompensa y de amenaza en nuestro cerebro. Dicho de otra manera, los mecanismos que nos dan miedo y congelan o los que nos fortalezan. Éstas son las tres cualidades del model relevantes para describir lo que nos provoca ser asertivo:

Qué consecuencias tendrá para mi status

Si decir no puede tener un impacto en, por ejemplo, nuestras oportunidades de crecimiento a futuro o poner a nuestra relación en riesgo, es probable que nuestro cerebro emocional se sienta amenazado y tome el control. En esta situación, por miedo a perder, muchas veces nos inclinaremos inconscientemente a hacer lo contrario de lo que realmente queremos.

Desconocer lo que va a pasar

El no saber lo que va a suceder en nuestro cerebro emocional también activa la respuesta ante amenazas. Al cerebro humano le encanta ser capaz de predecir el futuro. Cuando desconocemos el resultado y dependiendo de la personalidad de la persona, naturalmente nos inclinamos hacia soluciones que nos dan una visión suficientemente clara de lo que va a suceder. Por ejemplo nos lleva a decir «para conservar la armonía/nuestra relación, haré lo que se me pide que haga». – ¡Adiós, asertividad!

Mejor amigo que enemigo

En relaciones, queremos sentirnos seguros. Si no nos sentimos psicológicamente seguros, nuestro cerebro desencadena la respuesta a la amenaza: queremos huir y escaparnos para volver a sentirnos seguros. Por lo tanto, cuando practicamos la comunicación asertiva y no podemos garantizar el impacto que decir no tiene en sobre la relación, la percibimos como una amenaza.

Tan pronto como entiendes y aceptas que la asertividad puede provocar incomodidad, habrás dado un paso importante para decir no la próxima vez. La simple conciencia de este hecho establece una nueva conexión en tu cerebro que puedes fortalecer y entrenar. Si nutres esta sinapsis, con el tiempo dirás no, cuando te parezca adecuado.

Los seres humanos tienen una necesidad fundamental de «ser parte de», son increíblemente sensibles a su contexto social y están fuertemente motivados para permanecer en buena posición con su grupo social y evitar la exclusión social. NeuroLeadership Institute

Empieza paso a paso para ser asertivo

Llegar hasta allí, requiere algo de práctica continua. Así que sintiéndolo mucho, para ser más asertivo, necesitas empezar a ser asertivo. Al menos de vez en cuando. ¡No hay atajos aquí!

La asertividad

Para ello te compartimos nuestras recomendaciones para desarrollar tu asertividad. Proponemos 3 pasos que te entrenarán a ser más asertivo, paso a paso. Porque al igual que un bebé tiene que aprender a gatear antes de poder andar, tienes que aprender a ser asertivo en situaciones menos retantes primero, para después poder serlo en momentos realmente importantes:

  1. Elige una serie de situaciones cotidianas recurrentes en las que actualmente no dices lo que realmente piensas. Estos son algunos ejemplos: un extraño que no dice «gracias» cuando le sujetas la puerta abierta, alguien que tira basura en la calle o una llamada comercial en horario inapropiado. Encuentra tus situaciones algo desafiantes. Dado que no conoces a las personas en estas situaciones, tu cerebro emocional percibirá menos amenazas.
  2. Para cada situación define ahora por qué es importante para ti decir lo que piensas.
  3. Practica. En cada oportunidad que se te presenta. Y observa lo que pasa. Muy probablemente experimentarás diferentes consecuencias, pero lo más probable es que no sufrirás consecuencias graves en ninguna de ellas.
  4. Cuando te sientes cómodo siendo asertivo en estos primeros escenarios, es tiempo de identificar otras situaciones algo más retantes para aumentar y entrenar tu asertividad.

Siguiendo estos pasos y practicando asertividad, tu cerebro aprenderá e integrará que decir no no automáticamente pone en riesgo las relaciones ni crea una amenaza real. Lo más probable es que te des cuenta de que decir lo que piensas no sólo añade valor, sino además te hace sentir bien. Mostrar valor es una fuente importante de autoestima.

Ponte la mascarilla de oxígeno antes de ayudar a los demás

Saber por qué dices no, aceptar que ser asertivo puede hacerte sentir incómodo y desarrollar tu confianza de manera progresiva a través de la práctica continua son nuestra receta para entrenar la asertividad.

Si todavía dudas de tu valentía en el momento, recuerda las instrucciones de seguridad en el avión: en caso de descompresión, aparecerá una máscara de oxígeno. Si viaja con niños o con alguien que necesita ayuda, póngase primero la mascarilla y luego ayude a la otra persona. En otras palabras: antes de decir sí a otra persona, asegúrate de que no te estás diciendo no a ti mismo.

Instrucciones de seguridad en vuelos sobre el uso de máscaras de oxígeno como metáfora de la asertividad

 

 

 

Serie de retos de liderazgo

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